| Tema: Ética | El pecado
¿Hace Dios responsables a los cristianos de sus pecados no premeditados e inconscientes?
Para un creyente, los pecados inconscientes son un preocupación
grave, pero no deben ser una causa de temor de que Dios los abandonará o
los juzgará. Debido a que todos somos pecadores por naturaleza,
nacidos en un mundo caído, todos somos culpables de pecado no
intencionado. Sin embargo, nos encontraríamos en una situación
desesperada si Dios nos exigiera que estuviésemos conscientes
de cada pecado específico en nuestra vida, y que luego lo confesáramos,
a fin de mantener nuestra comunión con Él. Esto sería
imposible para nosotros en nuestra condición limitada y caída. Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella (Números 15:30-31). El Nuevo Testamento también hace una clara distinción entre el pecado premeditado y el pecado inconsciente: Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se le haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá (Lucas 12:47-48). Si yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado (Juan 15:22). Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad (1 Timoteo 1:13). Aunque la Biblia hace la distinción entre el pecado consciente
e inconsciente, cuando pusimos nuestra fe en Jesucristo por primera vez, Él
nos declaró «justificados». Él nos perdonó en
un sentido legal y judicial. Hizo esto de una vez por todas, perdonándonos
de cualquier pecado y de todos nuestros pecados: pasados, presentes,
y futuros; conscientes e inconscientes. Escrito por: Dan Vander Lugt |