
Lectura: Salmo 19:1-6
La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 10-12, Juan 11:30-57
. . . los cielos son la obra de tus manos. --Salmo 102:25.
En 1977, los Estados Unidos lanzaron un cohete al espacio. A bordo había una pequeña nave llamada Voyager I, un vehículo espacial que fue lanzado al espacio para explorar los planetas. Después que Voyager terminó de enviar fotos e información desde el planeta Júpiter y sus vecinos, no dejó de trabajar, sino que siguió.
Hoy día, casi 30 años después, ese diminuto vehículo todavía sigue, viajando a una velocidad de más de 61.150 kilómetros por hora. Y está a más de 14.484 millones de kilómetros de distancia del sol. ¡Eso es inconcebible! Científicos brillantes han enviado una nave a los contornos de nuestro sistema solar. Es sorprendente. Es asombroso.
Sin embargo, eso es totalmente insignificante cuando se compara con lo que Dios ha hecho. Sería como escuchar a alguien jactarse ante el arquitecto del edificio Empire State de que ha subido al segundo piso.
Apenas hemos comenzado a explorar la vastedad de la creación de Dios. No obstante, cada paso pequeño de la humanidad debería seguir asombrándonos del poder y la creatividad de Dios. Piensa en esto: mientras nosotros hemos salido de la esfera de una estrella con una nave espacial, el Creador de las estrellas "las llama por su nombre" (Isaías 40:26). Después de todo, Él las hizo.
Explorar el universo es asombroso. Pero explorar al Dios que lo hizo todo. . . eso es ¡más que asombroso! --JDB
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