
Lectura: 1 Juan 1:1-4
La Biblia En Un Año: 1 Reyes 19-20, Lucas 23:1-25
. . . lo que han palpado nuestras manos . . . os proclamamos. . . . --1 Juan 1:1-3.
La mitología está llena de leyendas de dioses antiguos que descendían del cielo y tomaban forma humana, pero nadie los escuchaba ni los veía nunca, y nunca nadie los tocó. Eran sueños nacidos del deseo humano de Dios y la esperanza de que algún día Él se acercara. La encarnación de Jesús --Dios quien vino en la carne-- es la manera en que esos sueños se hicieron realidad.
La escritora Dorothy Sayers lo expresó de esta forma: "[Dios] no puede exigir nada del hombre que no haya exigido de Sí mismo. Él mismo ha pasado por toda la experiencia humana, desde las irritaciones triviales de la vida familiar y las restricciones que estorban del trabajo arduo y la falta de dinero, hasta los peores horrores del dolor y la humillación, la derrota, la desesperación y la muerte. Cuando era hombre, Dios actuó como tal. Nació en la pobreza y murió en desgracia y pensó que bien valía la pena."
La encarnación de Jesucristo es la prueba irrefutable de que Dios hará cualquier cosa para acercarse a nosotros.
Agustín dijo: "[Dios] se entregó por un tiempo para ser tocado por las manos de hombres." Y tenemos el registro escrito de Juan, un hombre que en realidad lo tocó. Podemos confiar en este relato, y podemos confiar en que Dios quiere estar cerca de ti y de mí. --DHR
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