
Lectura: Romanos 2:12-16
La Biblia En Un Año: Deuteronomio 3-4, Marcos 10:32-52
. . . los gentiles, . . . no teniendo la ley, son una ley para sí mismos . . . su conciencia dando testimonio. . . . --Romanos 2:14-15.
Uno de los personajes más intrigantes de William Shakespeare es Lady Macbeth. Al escuchar la profecía de que su esposo se convertiría en rey, lo convenció para que asesinara al monarca reinante. Cuando la sangrienta obra estuvo hecha, a Macbeth le remordió la conciencia. Su esposa reprendió su melindre y lo ayudó a cubrir el crimen. Su esposo fue coronado rey. Pero ahí no terminó la cosa.
La determinación inicial de Lady Macbeth se convirtió en remordimiento. Se volvió cada vez más inestable mentalmente y no podía parar de lavarse las manos. "¿Acaso estas manos nunca estarán limpias?" --preguntó. Finalmente, la culpa llevó a Lady Macbeth al suicidio.
La culpa es una emoción que puede abrumarnos siempre que nos extralimitemos moralmente. Todos nosotros somos capaces de sentirnos culpables cuando violamos la ley de Dios escrita en nuestro corazón (Romanos 2:14-15). Sin embargo, si continuamos pecando voluntariamente adormecemos la conciencia.
Lady Macbeth es un buen recordatorio de un principio bíblico: vamos a cosechar lo que sembremos (Gálatas 6:7-8). Cuando sentimos tentación tenemos que escuchar a nuestra conciencia, no tratar de acallarla. Es mucho mejor evitar cometer un acto que luego lamentaremos, que vivir con las consecuencias. --DF
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