Nuestro Pan Diario

17 de febrero, 2006


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"¡Papi te encontré!"

Lectura: Juan 20:11-18

La Biblia En Un Año: Levítico 21-22, Mateo 28

Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. --1 Juan 4:19.


En su libro Jesus Among Other Gods [Jesús entre otros dioses], Ravi Zacharias cuenta una historia acerca de una niña que se perdió irremediablemente en un oscuro y denso bosque. La niña llamó y gritó, pero no sirvió de nada. Sus alarmados padres y un grupo de voluntarios la buscaron frenéticamente. Cuando cayó la oscuridad, tuvieron que abandonar la búsqueda por esa noche.

A la mañana siguiente, temprano, el padre de la niña volvió a entrar en el bosque para buscarla y la vio profundamente dormida sobre una roca. La llamó por su nombre y corrió hacia ella. La niña despertó sobresaltada y lo rodeó con sus brazos. Cuando él la recogió y la abrazó, ella repitió una y otra vez: "Papi ¡te encontré!"

Aplicando esta historia a la búsqueda de María Magdalena de Jesús en Juan 20, Zacarías comenta: "María descubrió la verdad más sorprendente de todas cuando fue a buscar el cuerpo de Jesús. No se dio cuenta de que la persona que había encontrado era el que había resucitado, y que Él la había estado buscando a ella."

Los que creemos en Jesús a veces hablamos de "encontrarlo" a Él. Pero, ¿por qué lo buscábamos siquiera? Porque igual que el pastor que salió a la oscuridad a encontrar una oveja perdida, Dios nos busca. Está esperando que nos demos cuenta de que estamos perdidos y que nos acerquemos a Él. Él nos va a recoger, nos va a abrazar y nos va a dar su paz. --HVL

CUANDO ENCONTRAMOS A CRISTO DESCUBRIMOS QUE LOS PERDIDOS ÉRAMOS NOSOTROS.

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