
Lectura: Gálatas 4:21-31
La Biblia En Un Año: Éxodo 25-26, Mateo 20:17-34
. . . no somos hijos de la sierva, sino de la libre. --Gálatas 4:31.
Kizzy Kinte no tenía oportunidad. La hija de Kunta Kinte en el libro épico Raíces, de Alex Haley, quería zafarse del yugo de la esclavitud y vivir libremente, como lo habían hecho sus antepasados en África. Pero no podía. Había nacido de una mujer esclava, Bell Kinte, y en aquellos terribles días de la esclavitud estaba destinada a vivir como esclava.
El origen de Kizzy, sobre el cual ella no tenía control, dictó su destino.
Eso se parece un poquito a Gálatas 4:31, adonde Pablo usó una analogía de una historia del Antiguo Testamento para ayudarnos a entender el yugo y la libertad. Aludiendo a la historia de Abraham, Sara y Agar, Pablo explicó la diferencia entre el hijo de una esclava (Agar) y el hijo de una libre (Sara). Sólo el hijo de la mujer libre podía disfrutar de una herencia; el otro estaba destinado al yugo.
Este es el punto: todos nosotros, hombres o mujeres, judíos o gentiles, blancos o negros, ricos o pobres, podemos participar de la herencia de Dios. Todos los que confían en Jesús como Salvador se convierten "no . . . [en] hijos de la sierva, sino de la libre" (v.31). Hemos sido liberados del yugo de la ley de Dios, y se nos ha ofrecido la gracia de Dios en su lugar. Y nuestra herencia es la libertad, absoluta libertad en Cristo.
¿Te ha hecho libre la gracia de Dios? --JDB
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