
Lectura: Job 2:1-10
La Biblia En Un Año: Génesis 46-48, Mateo 13:1-30
. . . ¿Te has fijado en mi siervo Job?. . . --Job 1:8.
Mi padre sufrió un daño tan severo en el ojo que tuvieron que extirpárselo quirúrgicamente. Los médicos y enfermeros comentaron sobre lo bien que él había aceptado su pérdida. La verdad es que su respuesta sí fue excepcional. Durante todo el tiempo que duró la penosa experiencia, nunca lo escuché quejarse.
Después del accidente alguien preguntó: "¿Por qué habrá permitido Dios que esto sucediese? ¿Qué tiene que aprender tu papá a su edad?"
No todas las tragedias son el resultado de estar inscritos en la escuela de Dios de los golpes duros contra nuestra voluntad. Siempre podemos aprender algo del sufrimiento. Pero en este caso, mi padre era tanto el maestro como el alumno.
La respuesta de papá al dolor y la pérdida, combinada con la respuesta piadosa constante de mi madre a sus propios problemas de salud, me está enseñando la lección que Job, el siervo de Dios, sabía que era cierta. En el punto culminante de su sufrimiento, la esposa de Job lo apremió a maldecir a Dios y morir (Job 2:9). Pero Job respondió: "¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?" (v.10).
Job no comprendía la razón de su sufrimiento, pero aun así afirmó su firme creencia en un Dios que tenía el derecho a permitir problemas en nuestra vida, así como también lo bueno. En épocas de sufrimiento, es importante considerar lo que Dios desea que enseñemos y aprendamos. --JAL
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