Nuestro Pan Diario

18 de enero, 2006


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Lectura: Gálatas 2:11-21

La Biblia En Un Año: Génesis 43-45, Mateo 12:24-50

. . . el hombre no es justificado por las obras de la ley. . . . --Gálatas 2:16.


Una cosa que hay que decir acerca del apóstol Pablo es que no era un hombre que andaba con rodeos. No importaba quién fuera --un juez, un gobernante o su compañero apóstol Pedro-- Pablo decía lo que tuviera que decir. En Gálatas 2:16 dijo la misma cosa tres veces: nadie es justificado por las obras de la ley.

La ley era un asunto crítico en la Iglesia primitiva porque muchos de los conversos eran judíos. Aunque creían en Jesús, algunos de ellos simplemente no querían dejar sus caminos legalistas. Me imagino oírlos decir: "Una persona no puede ser salva a menos que se circuncide y se niegue a comer carne ofrecida a los ídolos. Y ningún creyente judío debería comer nunca con los gentiles." Pero Pablo les dijo en términos muy claros que estaban equivocados. La reconciliación con Dios viene por fe, no por medio de ningún requisito que añada una iglesia o persona.

Como autor de la confusión, Satanás encuentra toda clase de formas para corromper el evangelio dándonos la impresión de que la fe no es suficiente. Juega con nuestro deseo de tener el control y hacer algo para salvarnos a nosotros mismos añadiendo cualquier cosa, desde diezmar a la asistencia perfecta a la iglesia, a los estilos de ropa, a las opciones de entretenimiento. Estas cosas son importantes para el creyente, pero ninguna es esencial para la salvación.

El punto es éste: la salvación es por fe. --DCE

JUSTIFICACIÓN: NUESTRA CULPA DESAPARECE; RECIBIMOS LA BONDAD DE CRISTO.

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