
Lectura: 1 Timoteo 6:13-16
La Biblia En Un Año: Génesis 20-22, Mateo 6:19-34
[Jesús dijo] y yo les doy vida eterna y jamás perecerán. . . . --Juan 10:28.
Hacia el final de una tarde me encontraba de pie en la popa de un barco de pasajeros que se dirigía a través del río Hudson desde Nueva York a Nueva Jersey. Mientras veía quedarse atrás las altísimas estructuras de Manhattan, mi mente de repente recordó las siguientes palabras de un poema: "Todas estas perecerán, piedra sobre piedra, pero no Tu reino ni Tu trono."
Unos cuantos años después, el devastador ataque terrorista a las torres gemelas del World Trade Center dejaron una fea brecha en aquel horizonte. Todo lo que hay en el mundo que nos rodea está sujeto a declinar. Las hermosas flores se marchitan y mueren. Hasta los abetos gigantes de California, firmes sobrevivientes durante largos siglos, están siendo consumidos poco a poco por los roedores dientes del tiempo.
En cuanto a nuestro cuerpo, cada día envejecemos y perdemos la vitalidad de los años más jóvenes. Sólo Dios posee inmortalidad en Sí mismo, lo cual significa que Él habita para siempre (1 Timoteo 6:16). Hemos de enfrentar la simple verdad de que nada es permanente. Sólo Dios es eterno.
No obstante, por medio de la fe en Jesucristo podemos recibir la vida que nunca acabará. Él nos prometió: "Y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano . . . y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre" (Juan 10:28-29). --VCG
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