
Lectura: Hechos 2:38-47
La Biblia En Un Año: Génesis 7-9, Mateo 3
. . . los que habían recibido su palabra fueron bautizados. . . . Y se dedicaban continuamente a las enseñanzas de los apóstoles. . . . --Hechos 2:41-42.
Alguien ha dicho que un cristiano comprometido pasa por tres conversiones: "Primero a Cristo, luego a la Iglesia y luego de vuelta al mundo."
Vemos un ejemplo en Hechos 2 y 8. Con su bautismo, 3.000 personas declararon su conversión a Cristo (2:41). Luego demostraron su conversión a la Iglesia dedicándose a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión con otros creyentes. La frase "hallando favor con todo el pueblo" (2:47) sugiere que también estaban ayudando a los demás. Más tarde, cuando la persecución los separó, ellos "iban predicando la palabra" (8:4). Esa fue su conversión de vuelta al mundo.
La conversión es antes que nada un compromiso con Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Esto trae salvación. Pero una vez conocemos a Jesús como Salvador, es natural que queramos unirnos a una comunidad de personas que compartan la misma fe. Los cristianos solitarios --la gente que no se quiere involucrar-- tienden a volver a sus viejos caminos, o se vuelven presumidos y farisaicos.
Aunque la comunión con otros creyentes es vital, nuestra responsabilidad incluye más. Necesitamos volver al mundo con compasión, con obras de amor, con palabras amables y con sonrisas cálidas. Sólo se necesita una conversión para ser salvos, pero se necesitan las tres para ser lo que Dios quiere que seamos. --HVL
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