Lectura: 2 Corintios 3:7-18
La Biblia En Un Año: Apocalipsis 16-18
Pero nosotros . . . contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen. . . . --2 Corintios 3:18.
Una mujer fue a un centro dietético para rebajar de peso. El director la llevó a un espejo de cuerpo entero. Allí bosquejó una figura y le dijo: "Así es como quiero que se vea al final del programa."
Siguieron días de intensa dieta y ejercicios, y todas las semanas, la mujer se paraba frente al espejo desanimada porque su abultada figura no encajaba en el ideal del director. Pero ella perseveraba, y finalmente un día logró la imagen que deseaba.
El ponernos junto al carácter perfecto de Cristo revela lo "fuera de forma" que estamos. Ser transformados a su imagen no significa que alcancemos una perfección sin pecado; significa que llegamos a estar completos y maduros.
Dios a menudo obra por medio del sufrimiento para producir esto (Santiago 1:2-4). A veces usa los dolorosos resultados de nuestros pecados. Otras veces, nuestras dificultades pueden no estar causadas por un pecado específico, y sin embargo, pasamos por el doloroso proceso de aprender a obedecer la voluntad de nuestro Padre.
¿Estás sufriendo? Tal vez haya un proceso en marcha para ponerte en forma. Jesús era perfecto, pero tuvo que aprender la obediencia por medio de las cosas que sufrió (Hebreos 5:8).
Si sigues confiando en Jesús, cada vez más adoptarás la imagen de su hermosura. --DJD
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