Lectura: Lucas 1:26-38
La Biblia En Un Año: 2 Juan, 3 Juan, Judas
. . . hágase conmigo conforme a tu palabra. . . . --Lucas 1:38.
La vida de la madre de Jesús era simple y llana. Hacía las tareas que hacían otras chicas de su edad, aprendiendo a ser una buena ama de casa para su futuro esposo. No había nada extraordinario en su vida exterior. . . al menos nada revelado en las Escrituras.
No obstante, ¡qué tesoros de gracia se hallan ocultos en la actitud de María! Cuando el ángel anunció que su hijo sería llamado "Hijo de Dios", ella respondió: "Hágase conmigo conforme a tu palabra" (Lucas 1:38).
Su respuesta contenía todo lo que nuestro Señor requiere: la pura y simple sumisión del alma a Su voluntad. Ese era el secreto de la profunda espiritualidad de María. Ella se abandonó a la voluntad de Dios en el presente y recibió la gracia para hacer lo que Dios le pidió.
¿Qué te está pidiendo Dios a ti? Puede ser algo magnífico o algo ordinario. Puede ser responder activamente a un mandato de la Escritura, o someterte con paciencia al sufrimiento actual. Jean-Pierre de Caussade, escritor del siglo XVIII, comentó: "Lo que Dios dispone que experimentemos en cada momento es lo más santo que nos puede suceder."
¿Eres capaz de aceptar cada momento con gracia y sumisión? ¿Puedes responder al Señor como lo hizo María al ángel: "Hágase conmigo conforme a tu palabra"? --DHR
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