Nuestro Pan Diario

9 de diciembre, 2005


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Puerta de humildad

Lectura: Filipenses 2:5-11

La Biblia En Un Año: Filipenses 1-4

. . . Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla. . . . --Filipenses 2:9-10.


En el correr de los siglos, la entrada a la Iglesia de la Natividad en Belén ha sido reducida de tamaño dos veces. El propósito en el último caso fue impedir que los merodeadores entraran en la basílica a caballo. Ahora se le llama la "Puerta de la Humildad", porque los visitantes deben doblarse para poder entrar.

A medida que envejecemos, se hace más y más difícil y doloroso doblar las rodillas. En la esfera física, algunas personas se someten valientemente a una cirugía para reemplazar las rodillas. Con el fin de evitar años de un daño cada vez más doloroso a la coyuntura, soportan varias semanas de agonía.

Igual que las rodillas físicas, las rodillas espirituales se pueden poner tiesas con el tiempo. Años de orgullo y egoísmo obstinado nos hacen inflexibles, y se nos hace cada vez más difícil y doloroso humillarnos. Seducidos por falsos sentimientos de importancia cuando los demás se nos someten, nunca aprendemos que la verdadera importancia viene de someternos a Dios y a los demás (Efesios 5:21; 1 Pedro 5:5).

Al celebrar el nacimiento de Jesús, es bueno recordar la Puerta de la Humildad, porque nos recuerda que todos necesitamos nuevas rodillas, rodillas que se doblen. La única forma de entrar en la presencia de Dios es con humildad.

¡Qué mejor manera de honrar a Aquel que se dobló tanto para estar con nosotros! --JAL

EL CAMINO A LA VICTORIA ESTÁ PAVIMENTADO CON SUMISIÓN HUMILDE A DIOS.

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