Lectura: Mateo 18:1-7; 19:13-15
La Biblia En Un Año: Hechos 20:3-22:30
Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí. . . . --Mateo 19:14.
En el pasado me han molestado los cultos de iglesia atestados de gente durante la temporada navideña. Me disgustaban los bancos llenos hasta el tope y la dificultad para encontrar estacionamiento. Me he quejado al ser colocado en un cuarto adonde sientan a los que no caben en el santuario cuando éste se ha llenado mucho antes de que comenzara el culto. ¿Por qué esta gente que sólo viene a la iglesia una vez al año no se queda en su casa? --he pensado.
Mi actitud parecía reflejar la de los discípulos, los cuales regañaron a los que llevaban niños a Jesús para que los bendijera (Mateo 19:13). Sean cuales fueran las razones, los discípulos deben haber pensado que aquellas personas no tenían derecho a estar allí. Pero Jesús dijo: "Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a mí, porque de los que son como éstos es el reino de los cielos" (v.14).
Por fin me di cuenta de que siempre que una persona es atraída a una reunión que celebra el nacimiento de Jesús es una buena cosa. Ya sea un programa para niños, un culto a la luz de las velas o un concierto dado por un coro, nunca sabemos cuándo alguien va a encontrar a Cristo el Señor. El periodista Harry Reasoner dijo una vez: "Si un cristiano es tocado sólo una vez al año, el toque todavía vale la pena, y tal vez alguna Navidad, en una quieta mañana, el toque hará su efecto."
La Navidad parece sacar el niño que todos llevamos dentro. Y todo niño es bienvenido por Jesús. --DCM
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