Lectura: Salmo 56
La Biblia En Un Año: Romanos 5-8
El día en que temo, yo en ti confío. --Salmo 56:3.
David huyó de la casa de los sacerdotes en Nob cuando Saúl lo perseguía ferozmente. Se abrió camino hasta Gat, el hogar de sus enemigos, adonde fue reconocido instantáneamente y llevado delante del rey Aquis.
La fama de David fue celebrada en todas partes en historias y canciones. Había matado a miles de filisteos (1 Samuel 21:11), una reputación establecida a expensas de las mujeres y los niños acongojados de Filistea. Ahí tenía él una oportunidad de vengarse.
David perdió las fuerzas. Aterrorizado, "se fingió demente . . . escribía garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba" (v.13). Aquis lo despidió con desprecio: "¿Va a entrar éste en mi casa?" (v.15). Quebrantado y sumamente humillado, David huyó a Adulam en Judá. Había cerca una colina llena de cuevas. Él se metió en uno de aquellos agujeros. . . solo.
Cuando experimentó la soledad de aquella cueva, en el punto más bajo de su vida y rodeado de enemigos, David empezó a reflexionar en la ternura y el fiel amor de Dios. "El día en que temo, yo en ti confío" --escribió (Salmo 56:3). "Tú has tomado en cuenta mi vida errante; pon mis lágrimas en tu redoma. . ." (v.8).
Tal vez estés "en una cueva" hoy. Tú también puedes decir: "En Dios he confiado, no temeré. . ." (v.11). --DHR
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