Lectura: Salmo 97
La Biblia En Un Año: Mateo 23-25
Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal. . . . --Salmo 97:10.
Si me dices lo que aborreces te puedo decir mucho sobre ti. El odio puede ser el lado fuerte de la justicia, pero necesita un cartel escrito con grandes letras rojas que diga: Manéjese con cuidado.
Olive Moore, el escritor inglés del siglo XIX, puso palabras a esta advertencia: "Cuidado con el odio. . . . El odio es una pasión que requiere 100 veces la energía del amor. Odia una causa, no a una persona. Odia la intolerancia, la injusticia y la estupidez. Porque el odio es la fuerza de los sensibles. Su poder y grandeza dependen de la abnegación de su uso."
Tendemos a desperdiciar nuestro odio en desdenes y diferencias insignificantes. Los comentarios que haga un opositor político podrían desatar nuestro rencor. Las cartas airadas escritas al editor a menudo elevan las cosas triviales a un nivel significativo debido a la patología de nuestro odio mal dirigido. Las iglesias se dividen cuando el odio se dirige a las personas y no a las fuerzas que nos rodean y que destruyen la vida y la esperanza.
Los antiguos predicadores viajeros metodistas eran descritos como hombres que no odiaban nada excepto el pecado. Se tomaban en serio las advertencias del salmista: "Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal" (Salmo 97:10), y del profeta Amós, quien apremió a sus escuchas diciendo: "Aborreced el mal, amad el bien" (Amós 5:15). --HWR
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