Nuestro Pan Diario

11 de septiembre, 2005


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Canta al Señor

Lectura: Salmo 30

La Biblia En Un Año: Ezequiel 1-3

. . . el llanto puede durar toda la noche, pero a la mañana vendrá el grito de alegría. --Salmo 30:5.


Es como si un extraño siniestro viniera tocando a tu puerta. Debes dejarlo entrar, pues toca insistentemente y no se va. Es la tristeza personificada.

Crees que nadie ve tus lágrimas y te sientes solo. Pero Dios las ve y comprende. ". . . todas las noches inundo de llanto mi lecho, con mis lágrimas riego mi cama" --dijo David en el Salmo 6. ". . . el SEÑOR ha oído la voz de mi llanto" (vv.6,8). "Tú has tomado en cuenta mi vida errante; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿acaso no están en tu libro?" (56:8). Aunque "el llanto puede durar toda la noche", es un huésped transitorio, pues "a la mañana vendrá el grito de alegría" (30:5).

Recordamos, como lo hizo David, que el amor y el favor de Dios duran para toda la vida. Él ha prometido no dejarnos ni abandonarnos. Cuando el amor de Dios viene a nuestros pensamientos, nuestros sentimientos de tristeza y temor huyen. Nuestro llanto se convierte en baile, nos quitan las ropas de ceniza y tristeza y nos ciñen de alegría. Podemos levantarnos para saludar el día con gritos de una alabanza resonante por su misericordia, guía y protección. Nos regocijamos en su santo nombre (30:11-12).

Sean cuales fueren nuestras circunstancias, ¡cantemos al Señor otra vez! --DHR

LA ALABANZA ES LA VOZ DE UN ALMA LIBERADA.

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