Lectura: Génesis 3:1-6
La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 23-25
Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. --Santiago 1:15.
Eva explicó las reglas al tentador. Ella y Adán podían comer el fruto de todo árbol del huerto del Edén, excepto aquel especial que había en medio. El solo tocarlo, dijo ella, traería la muerte.
Ya me imagino a Satanás echando la cabeza para atrás y diciendo con una risa burlona: "Ciertamente no moriréis" (Génesis 3:4). Luego sugirió que Dios le estaba reteniendo algo bueno a ella (v.5).
Durante miles de años, el enemigo ha repetido esa estrategia. A él no le importa si crees en la autoridad de la Biblia, siempre y cuando pueda lograr que no creas que lo único que se interpone entre tú y Dios es el pecado.
"Ciertamente no moriréis" --se nos dice. Ese es el tema de muchas novelas modernas. El héroe y la heroína viven en desobediencia a Dios, pero no sufren las consecuencias. En los programas de TV y en las películas, los personajes se rebelan contra las leyes morales de Dios, pero viven felices.
Hasta existe un perfume que se llama "Mi pecado". Es una fragancia "tan seductora, tan encantadora, tan emocionante --dice el anuncio-- que no tuvimos más remedio que llamarla "Mi pecado"". Uno nunca sospecharía que el pecado es hedor en las narices de Dios.
En las tentaciones que enfrentas, ¿vas a creer en la mentira de Satanás? ¿O vas a obedecer la advertencia de Dios? --HWR
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