Nuestro Pan Diario

8 de agosto, 2005


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Lo que no perdemos

Lectura: Salmo 92:12-15

La Biblia En Un Año: Jeremías 9-12

Aun hasta vuestra vejez, yo seré el mismo, y hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré. Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré. --Isaías 46:4.


Hace años oí hablar de un señor anciano que estaba sufriendo de las primeras etapas de demencia. Se lamentaba del hecho de que a menudo se olvidaba de Dios. "No te preocupes --le dijo un buen amigo--. Él nunca se va a olvidar de ti."

Envejecer tal vez sea la tarea más difícil que tenemos que enfrentar en la vida. Como dice el refrán, "envejecer no es para cobardes".

Principalmente, envejecer es un asunto de pérdidas. Dedicamos la mayor parte de las primeras etapas de nuestra vida a adquirir cosas, pero son meramente cosas que vamos a perder a medida que envejezcamos. Perdemos nuestra fortaleza, apariencia, amigos, trabajo. Puede que perdamos nuestra riqueza, nuestra casa, nuestra salud, nuestro cónyuge, nuestra independencia, y tal vez la mayor pérdida de todas sea nuestro sentido de dignidad y valía propia.

Sin embargo, hay una cosa que tú y yo nunca vamos a perder: el amor de Dios. "Aun hasta vuestra vejez, yo seré el mismo, y hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré.

Yo lo he hecho, y yo os cargaré; yo os sostendré, y yo os libraré" (Isaías 46:4).

El salmista escribió: "El justo florecerá como la palma. . ." (Salmo 92:12). "Plantados en la casa del SEÑOR, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto. . ." (vv.13-14). --DHR

EL AMOR DE DIOS NUNCA ENVEJECE.

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