Lectura: Salmo 71:14-24
La Biblia En Un Año: Isaías 55-57
Y aun en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a esta generación. . . . --Salmo 71:18.
La ancianidad es la etapa de la vida en que podemos entregarnos a "la fabricación del alma", como dicen los cuáqueros. Podemos concentrarnos en conocer a Dios mejor y cultivar los rasgos del carácter que nos hacen más semejantes a Él. La edad quebranta nuestra fortaleza y energía y nos despoja de nuestra actividad. Es la manera de Dios de hacernos aflojar el paso para que apartemos más tiempo para Él. Podemos pensar más profundamente en la vida, en nosotros y en los demás.
El cambio es una parte inevitable de la vida. Cada minuto que vivimos estamos siendo moldeados. Cada pensamiento, cada decisión, cada acción, cada emoción, cada respuesta nos están moldeando para ser una u otra clase de persona. O bien nos estamos moviendo hacia la semejanza a Cristo, o nos estamos alejando de Él para convertirnos en una especie de caricatura de la persona que Dios quería que fuéramos.
Es verdad, perdemos algunas cosas cuando envejecemos: fortaleza física, rapidez, agilidad. Pero piensa en la calma que Dios nos da, la paz que nos deja, los beneficios de su salvación y su fidelidad para con nosotros (Salmo 71:15).
La ancianidad es el mejor momento para crecer en gracia y santidad, en fuerza interna y belleza de carácter. Dijo el sabio: "La cabeza canosa es corona de gloria, y se encuentra en el camino de la justicia" (Proverbios 16:31). --DHR
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