Lectura: Génesis 41:46-57
La Biblia En Un Año: Isaías 46-48
. . . Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción. --Génesis 41:52.
Cuando el sufrimiento que aparentemente es innecesario invade nuestra vida, a menudo nos preguntamos: "¿Quién necesita toda esta aflicción?" Pero consideremos, por un momento, el origen de las perlas.
Todas las perlas se forman por una respuesta interna de una ostra a una herida causada por un irritante, tal como un grano de arena. Los recursos para repararla se apresuran al área lesionada. Se crea algo hermoso que hubiera sido imposible sin la herida.
En la lectura bíblica para hoy vemos a José en una posición de influencia, una posición que Dios pronto utilizó para alimentar a las naciones vecinas y a la familia de José durante la hambruna. Pero, ¿cómo llegó él a ser influyente? Comenzó con una herida: lo vendieron como esclavo (Génesis 39), lo cual produjo una perla de utilidad. Puesto que José recurrió a los recursos de Dios cuando fue humillado, llegó a ser mejor y no se amargó. Le puso a su segundo hijo Efraín, lo cual significa "dos veces fecundo" y dijo: "Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción" (41:52).
El escritor Paul E. Billheimer dice de José: "Si la piedad humana lo hubiera rescatado de la parte triste de su vida, la parte gloriosa que siguió se habría perdido." Así que si estás sufriendo, recuerda: sin heridas no hay perlas. --JEY
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|