Lectura: Jeremías 17:5-10
La Biblia En Un Año: 2 Samuel 5–8
Bendito es el hombre que confía en el SEÑOR, cuya confianza es el SEÑOR. --Jeremías 17:7.
Seamos honestos. ¿Podemos siempre confiar en nosotros para todo? Hasta el apóstol Pablo dijo enfáticamente sobre sí mismo: «Sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado» (1 Corintios 9:27). Él no confiaba en que podía hacer lo correcto a menos que mantuviera su cuerpo bajo estricta disciplina.
La lectura bíblica para hoy nos recuerda que «más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?» (Jeremías 17:9). No es posible que ninguno de nosotros pueda siquiera sondear el alcance de los engaños de nuestro corazón. Entonces, ¿cómo podemos confiar en nosotros o en alguna otra persona completamente?
Jeremías advirtió a los últimos reyes de Judea que no pusieran su confianza en reyes terrenales (vv.5-6). Pero ellos buscaban ayuda de Egipto continuamente. ¡Qué tontos! Debieron haberse arrepentido de su maldad y vuelto al Dios Todopoderoso en busca de ayuda.
¿Dónde podemos poner nuestra confianza para recibir ayuda en tiempos difíciles e inciertos? La Palabra de Dios nos dice que los que ponen su confianza en Dios son como árboles plantados junto a las aguas. Hasta en tiempos de sequía darán fruto.
Confiemos en que Dios produzca fruto en nuestra vida. --AL
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