Lectura: Proverbios 8:12-21
La Biblia En Un Año: 2 Samuel 1–4
¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? . . . ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedad? --1 Corintios 1:20.
Nosotros atesoramos las Escrituras. Es la Palabra inspirada de Dios y nos enseña el camino a la vida abundante en este mundo, y la vida eterna en el mundo venidero. De hecho, es la fuente de una sabiduría que va más allá de la de los filósofos más sabios (1 Corintios 1:20). Pero esta verdad pocas veces se reconoce en nuestra cultura.
Por eso me alegré de leer un artículo escrito por el columnista David Brooks, del periódico The New York Times, ensalzando la sabiduría bíblica. Alababa a Martin Luther King Jr. por su discernimiento acerca de la naturaleza humana, el cual derivaba de las Escrituras. Pensaba que King «tenía una perspectiva más precisa de las realidades políticas que sus aliados liberales más seculares porque podía recurrir a la sabiduría de la Biblia acerca de la naturaleza humana. La religión no sólo hizo más fuertes a los líderes de los derechos civiles, sino que los hizo más listos». Y Brooks dijo también: «La sabiduría bíblica es más profunda y más precisa que la sabiduría ofrecida por las ciencias sociales seculares.»
¿Estamos recurriendo a esa fuente de sabiduría en nuestra propia vida? Necesitamos la sabiduría de las Escrituras para lidiar con nuestros problemas personales y con los asuntos políticos. Si estudiamos y obedecemos la Biblia podremos testificar con humildad junto con el salmista: «Tengo más discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación» (Salmo 119:99). --VCG
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