Lectura: Santiago 1:19-27
La Biblia En Un Año: Números 4-6
Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos. --Santiago 1:22.
Leí acerca de un hombre en la ciudad de Nueva York que murió a la edad de 63 años sin haber tenido nunca un empleo. Pasó toda su vida de adulto en la universidad. Adquirió tantos títulos académicos que las iniciales de ellos parecían el alfabeto junto a su nombre.
¿Por qué pasó este hombre toda su vida en la universidad? Cuando era niño, un pariente suyo muy rico murió dejándolo como beneficiario en su testamento. Éste decía que debía dársele suficiente dinero para mantenerlo todos los años, siempre y cuando estuviera estudiando. Y el sustento debía descontinuarse cuando terminara sus estudios.
El hombre cumplió con los requisitos del testamento, pero al permanecer estudiando indefinidamente, convirtió un tecnicismo en un ingreso fijo de por vida, algo que su benefactor nunca tuvo la intención de que sucediera. Lamentablemente, aquel hombre pasó miles de horas escuchando profesores y leyendo libros, pero sin "hacer" nada nunca. Adquiría más y más conocimiento, pero nunca lo puso en práctica.
Esto me recuerda lo que dijo Santiago: "Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores" (1:22). Si leemos la Biblia u oímos cuando se enseña pero no ponemos en práctica lo que hemos aprendido, somos tan malos como ese hombre con su retahíla de títulos. Su preparación no benefició a nadie en la práctica.
Oír debe ir acompañado de hacer. --RWD
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