Lectura: Colosenses 1:3-8
La Biblia En Un Año: Éxodo 18-20
Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo . . . al oír de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis por todos los santos. --Colosenses 1:3-4.
Cuando recibo un cumplido siento una cálida sensación interior. A veces me he sentido culpable por disfrutar de un halago. Después de todo, ¿no es ese un tipo de orgullo? Sin embargo, he llegado a la conclusión de que no es malo sentirse bien cuando recibimos un sincero cumplido por algo que hemos hecho.
Cuando hallamos placer al ser halagados permitimos que los demás pongan en práctica el don de la exhortación. Sus palabras pueden elevar nuestros espíritus.
Cuando halagamos a los demás, también demostramos que el orgullo no se ha apoderado de nosotros. Una persona orgullosa está tan preocupada consigo misma que no nota lo que hacen los demás ni tiene deseo de halagarlos.
Pablo halagó libremente a sus amigos en Colosas porque sabía que eso los alentaría. Y nosotros deberíamos hacer lo mismo.
Dale una palmadita en la espalda a los demás cuando se lo merezcan. Halaga al niño que hace algo bien. Alaba a la madre soltera que lleva a sus hijos regularmente a la iglesia. Exhorta al hombre que sigue ayudando a los demás aun si recibe poco aprecio de parte de ellos. Sigue tratando de agradar a Dios y a la gente que te rodea.
No hay necesidad de que te sientas culpable cuando alguien te halaga. --HVL
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|