Lectura: Romanos 10:1-13
La Biblia En Un Año: Job 18-20
. . . ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre. --Hebreos 13:15.
Mel Trotter era un barbero borracho cuya salvación no sólo cambió su propia vida, sino también las de miles de personas. Mel fue salvo en 1897 en Chicago en la misión Pacific Garden, y poco tiempo después fue nombrado director de la misión Rescate en la Ciudad de Grand Rapids, Michigan.
Treinta y cinco años después, en una reunión en la misión, Mel Trotter estaba dirigiendo una velada que llamaban «Dilo». Pedía a la multitud que testificaran de cómo Cristo los había salvado. Esa noche, un muchacho de 14 años se puso de pie y dijo simplemente: «Me alegro de que Jesús me haya salvado. Amén.» Trotter comentó: «Ese es el mejor testimonio que he escuchado jamás.» Alentado por esas palabras procedentes de tan importante líder, ese adolescente, Mel Johnson, se convirtió en un líder cristiano por derecho propio.
El joven Mel fue alentado a decirlo, y lo hizo. Ocho palabras seguidas de un comentario alentador. Un testimonio y una afirmación condujeron a una vida de servicio para Dios.
Busquemos oportunidades de ofrecer «el fruto de labios», de decir a los demás que Jesús es Señor y que nos salvó. Cuenta tu propia historia de salvación y pide a otras personas que compartan la suya también. . . como «sacrificio de alabanza a Dios» (Hebreos 13:15). Seamos niños, adolescentes o adultos, los que pertenecemos a Jesucristo necesitamos ponernos de pie y «decirlo». --JDB
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