Lectura: Salmo 119:57-64
La Biblia En Un Año: Job 11-13
Compañero soy de todos los que te temen. . . . --Salmo 119:63.
Dos hombres eran vecinos. Uno de ellos había abierto su corazón a Cristo y el otro no. El creyente testificaba a menudo; el otro lo ignoraba.
Un día, el cristiano contestó a un llamado a su puerta. Era su vecino que se encontraba de pie frente a él con una gran sonrisa. «Finalmente hice lo que dijiste. Esta mañana le abrí mi corazón a Jesús.» Los dos se abrazaron y lloraron. Con el pasar de los años se apoyaron el uno al otro y oraban el uno por el otro. Llegaron a ser los mejores amigos. Durante 25 años trabajaron juntos en un eficaz ministerio en prisiones.
La comunión es parte esencial de lo que significa ser cristiano. El salmista hizo la siguiente afirmación de identificación con aquellos que reverencian a Dios y guardan sus mandamientos: «Compañero soy de todos los que te temen» (Salmo 119:63). La Biblia contiene numerosos ejemplos de compañerismo: David tenía a Jonatán. Pablo tenía a Silas. Marco tenía a Bernabé. Jesús tenía a sus discípulos. Las iglesias del libro de los Hechos estaban compuestas de personas que permanecían unidas en circunstancias que a veces eran hostiles y difíciles.
La iglesia es un lugar de comunión, una comunidad. Nuestro círculo de amigos cristianos nos ayuda de muchas formas a medida que andamos juntos por el camino que Dios nos ha trazado. Ofrecen justo la clase de compañerismo que necesitamos. --DCE
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