Lectura: Santiago 3
La Biblia En Un Año: Miqueas 6-7, Apocalipsis 13
. . . la lengua es un miembro pequeño, y . . . se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! --Santiago 3:5.
En junio de 2002, el fuego Hayman destruyó más de 55.442 hectáreas de hermosos bosques en las montañas de Colorado. El humo oscureció los cielos, sofocando a los residentes de ciudades a más de 60 kilómetros de distancia. Miles de personas evacuaron sus casas, y se gastaron millones de dólares combatiendo un fuego que comenzó con un solo fósforo.
Chispa chica, fuego grande. Así describió Santiago el daño hecho por nuestras palabras negligentes y descuidadas. ". . . Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de iniquidad. . . . contamina todo el cuerpo, es encendida por el infierno e inflama el curso de nuestra vida" (3:5-6).
La Biblia nos apremia a no subestimar el potencial destructivo de lo que decimos. Un comentario inflamatorio puede encender un infierno de daño emocional. La mejor forma de desviar las llamas de la ira es no prendiendo ese primer fósforo. Debemos dejar que la sabiduría de Dios compruebe nuestros pensamientos antes de que salgan de nuestra boca. "Pero la sabiduría de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, sin vacilación, sin hipocresía" (v.17).
Si recurrimos a la sabiduría de Dios por medio de su Palabra podemos suprimir las chispas de la disensión y pronunciar más bien palabras de paz. --DCM
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