Lectura: Salmo 66:1-12
La Biblia En Un Año: Miqueas 1-3, Apocalipsis 11
Porque tú nos has probado, oh Dios; nos has refinado como se refina la plata. --Salmo 66:10.
F. B. Meyer dijo: "El principal propósito de la vida no es hacer, sino llegar a ser." Y para esto nos estamos preparando todos los días. Así como la plata se refina por el fuego, el corazón a menudo se refina en el horno de la tristeza. El salmista dijo en su tristeza: "Pasamos por el fuego" (Salmo 66:12).
El proceso de refinación puede ser muy doloroso, pero no nos va a destruir, pues el Refinador se sienta junto al horno y atiende la llama. No va a permitir que seamos probados más allá de lo que podemos soportar; es para nuestro bien.
Tal vez no comprendamos por qué tenemos que soportar tal tristeza año tras año. La dura prueba parece interminable y sin sentido. Nuestros días son un desperdicio, o al menos eso parece. Nos sentimos como si no estuviéramos haciendo nada que tenga una significación duradera.
Sin embargo, Dios está haciendo lo que importa: estamos siendo refinados. Nos está colocando en un crisol en el cual adquirimos paciencia, mansedumbre, humildad, compasión y las otras virtudes "sosegadas" de las que nuestra alma carece naturalmente.
Así que no tengas miedo y no te agites. Tu prueba actual, por dolorosa que pueda ser, ha sido filtrada por la sabiduría y el amor de Dios. El Refinador se sienta junto a las llamas temperantes del crisol y supervisa el proceso, esperando pacientemente hasta que Su rostro se refleje en la superficie. --DHR
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