Lectura: Salmo 95
La Biblia En Un Año: Abdías, Apocalipsis 9
. . . Porque de ti proceden todas las cosas, y de lo recibido de tu mano te damos. --1 Crónicas 29:14.
John Hauberg y su esposa viven en una casa magnífica en Seattle. La mayor parte de ella está construida de cristal por dentro y por fuera. Cientos de objetos de cristal decoran las iluminadas habitaciones, e incluso los lavamanos, los estantes y las repisas están hechos de vidrio. Tal vez pienses que los Haubergs temen constantemente que algo se vaya a romper. Todo lo contrario; invitan a los visitantes a que se paseen libremente por toda la casa.
John también es un conocedor de la artesanía de los indígenas de Norteamérica, pero ha donado toda su colección al Museo de Arte de Seattle. Su motivación no es acumular, sino compartir. "No soy dueño --dice-- sino cuidador."
El comentario de John Hauberg expresa un principio bíblico básico que se aplica a todas nuestras posesiones: no somos dueños, sino cuidadores. Legalmente, claro está, somos los dueños de nuestras posesiones. Pero como cristianos reconocemos gustosamente junto con David que "del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que en él habitan" (Salmo 24:1).
Por derecho de creación, Dios tiene el título de propiedad de todo lo que existe, incluyendo lo que poseemos. Él nos permite usar los recursos de su mundo por un tiempo. Pero al final, todo vuelve a Él.
¿Estamos siendo cuidadores sabios y generosos de lo que pertenece a Dios? --VCG
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|