Lectura: Ezequiel 18:1-9
La Biblia En Un Año: Oseas 1-4, Apocalipsis 1
Que anda en mis estatutos y mis ordenanzas obrando fielmente, ese es justo; ciertamente vivirá. . . . --Ezequiel 18:9.
En todo proverbio existe un peligro escondido. Un proverbio es un principio general --no una verdad absoluta-- y se puede utilizar mal. "De tal palo tal astilla" --decimos, pero depende de quién lo dice y por qué. Hay verdad en ello, pero cuando alguien lo cita para justificar los líos que ha hecho en la vida, el proverbio sirve de excusa para hacerse la víctima.
El profeta Ezequiel quería conseguir que los cautivos hebreos en Babilonia regresaran, no sólo a sus hogares sino a su Dios. Era difícil convencerlos. La gente respondió refugiándose en un proverbio: "Los padres comen las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen dentera" (Ezequiel 18:2).
Este refrán culpaba de su cautividad a una generación anterior. "No puedes estar hablando en serio cuando nos pides que nos arrepintamos --dijeron protestando--. La culpa la tienen nuestros padres. Ellos comieron las uvas agrias y nosotros tenemos que sufrir las consecuencias."
Así que Dios declaró por medio de Ezequiel: "No volveréis a usar más este proverbio en Israel" (v.3). Cada persona tenía la responsabilidad de sus propias acciones. "El alma que peque, esa morirá" --dijo Dios (v.4). Pero si "anda en mis estatutos y mis ordenanzas obrando fielmente, ese es justo; ciertamente vivirá" (v.9).
Los proverbios son herramientas maravillosas para obtener guía. Su intención nunca fue excusar nuestra mala conducta. --HWR
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|