Lectura: Mateo 21:28-32
La Biblia En Un Año: Ezequiel 45-46, 1 Juan 2
. . . los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotros. --Mateo 21:31.
Mi esposa y yo estábamos cenando junto con otra pareja en una cabaña de pesca en Montana. La cena fue interrumpida cuando un pescador borracho comenzó a recrearnos con cuentos de las casas de mala reputación que había visitado.
Aunque sus comentarios eran toscos y ofensivos, percibí cierta nota patética en su voz y pensé en algo que dijo G. K. Chesterton: "Incluso cuando los hombres tocan a la puerta de un burdel están buscando a Dios."
Chesterton tenía razón. Muchos deseos son evidencia de una sed de Dios más profunda. Este hombre, que parecía estar tan lejos de Dios, estaba más cerca de lo que se imaginaba.
Todo hombre sabe que fue hecho para propósitos más elevados, y sin embargo, vaga fácilmente por caminos que lo degradan y lo desvaloran. Se vuelve menos varonil de lo que debe ser y lo sabe. Existe un sentimiento persistente de que debe ser algo más. Algunos lo tapan con justicia propia, como lo hacían los fariseos, o lo ignoran. Otros saben que se han extraviado. Esa sensación evasiva, cuando se le hace seguimiento, puede llevarlos a Dios.
"Los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotros" --dijo Jesús a los fariseos (Mateo 21:31). Es por eso que creo que el pescador borracho tiene muchas más probabilidades de arrepentirse que las que tenían los fariseos. --DHR
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