Lectura: Marcos 2:1-12
La Biblia En Un Año: Isaías 43-44, 1 Tesalonicenses 2
. . . Hijo, tus pecados te son perdonados. . . . Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. --Marcos 2:5,11.
Una trabajadora social contó a sus colegas de un joven en un barrio pobre que parecía ser un poquito más que carne humana retorcida. Lo había atropellado un auto varios meses antes y no había recibido atención médica adecuada.
Aunque este caso no era su responsabilidad, la trabajadora social llevó al muchacho a un ortopedista, el cual le operó las piernas. Dos años después, el muchacho entró caminando en su oficina sin muletas. Su recuperación fue total. Los dos se abrazaron. "Si no logro nada más en la vida --se dijo a sí misma la trabajadora social--, habré marcado una gran diferencia al menos en este caso."
Hizo una pausa y luego dijo a sus colegas: "De esto hace varios años. ¿Dónde creen que está este muchacho hoy?" Algunos sugirieron que podría ser maestro, otros médico y otros trabajador social. Con profunda emoción, la mujer respondió: "No, está en la penitenciaría por uno de los delitos más sucios que un ser humano pueda cometer. Yo desempeñé un papel vital para enseñarlo a caminar de nuevo, pero nadie le enseñó dónde caminar."
Debemos llevar gente a Cristo. Por medio de Él, los que tienen el cuerpo destrozado, los sueños hechos añicos, los hogares desintegrados y los corazones rotos reciben sanidad de vida. --HWR
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