Lectura: 2 Corintios 3:7-18
La Biblia En Un Año: Proverbios 1-2, 1 Corintios 16
. . . todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen. . . . --2 Corintios 3:18.
Hace años, un hombre de negocios avanzado en años me preguntó: "¿Cuál es tu mayor problema?"
Ponderé la pregunta un rato antes de contestar: "Cuando me veo en el espejo por las mañanas, veo mi mayor problema mirándome a mí."
La Escritura para hoy me enseña que los cristianos han de ser como espejos. Pablo dijo que nuestros rostros no deben estar velados. Esto es lógico. Nadie instala un espejo y luego le coloca una cortina encima. Un espejo cubierto no cumple el propósito de reflejar los objetos que tiene delante.
En 2 Corintios 3:18 se nos describe "contemplando como en un espejo la gloria del Señor". Cuando contemplamos su gloria somos "transformados en la misma imagen", es decir, la semejanza a Cristo.
Puede que nos preguntemos por qué estamos todavía tan lejos de ser como Cristo en nuestra manera de pensar y de comportarnos. La siguiente pregunta podría ser útil: "¿qué vida reflejamos?"
El pueblo de Dios debe reflejar la gloria de Dios. Para eso debemos cultivar el hábito de contemplar su gloria. Debemos leer y meditar en su Palabra. Sólo entonces podremos obedecer sus mandamientos y depender de sus promesas.
¿La gloria de quién reflejas hoy? --AL
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