Lectura: Salmo 1
La Biblia En Un Año: Salmos 143-145, 1 Corintios 14:21-40
. . . creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. . . . --2 Pedro 3:18.
Hace varios años, mi interés en las flores hizo que nuestra casa pareciera un vivero. Hay algo en la presencia de flores que crecen que me parece muy agradable. Cuando inspeccionaba su progreso diariamente aprendía de mis amiguitas verdes a apreciar otra vez el gozo y la necesidad del maravilloso proceso de crecimiento.
Los cristianos también somos como las plantas. Debemos echar raíces, penetrar la tierra, esparcir nuestras ramas y retoñar. Sin embargo, esa condición floreciente no siempre es evidente en nuestra vida. Es muy fácil aburrirse y ser indiferente en la insípida rutina de nuestras actividades diarias. Muchas veces nos limitamos a seguir ahí y existir sin movernos firmemente hacia la madurez y la vida fructífera.
En esos momentos estamos espiritualmente inertes y debemos dejar que Jesús, el "Sol de justicia" (Malaquías 4:2), caliente nuestros corazones de nuevo con su amor. Debemos arraigarnos profundamente en la Palabra de Dios meditando en ella día y noche (Salmo 1:2). Luego seremos como un árbol fructífero plantado junto a ríos de agua viva, y nuestras ramas se extenderán hacia afuera con una influencia y un testimonio cada vez mayores. Estarán llenas de retoños que reflejen la belleza de una vida de justicia.
Si nos hemos aletargado un poco, ¡crezcamos! --MRD
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