Lectura: Salmo 42
La Biblia En Un Año: Salmos 137-139, 1 Corintios 13
¿Por qué te abates, alma mía. . .? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. . . . --Salmo 42:11.
Cuando mi buena amiga Sharon murió en un accidente automovilístico se me destrozó el corazón. Me da vergüenza admitirlo, pero cuando las circunstancias de la vida duelen tanto, mi fe a menudo se mezcla con la duda. Cuando Sharon murió clamé a Dios con estas preguntas:
Señor, la verdad no te entiendo. ¿Por qué has permitido esta muerte?
"¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el Señor, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable" (Isaías 40:28). "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos --declara el Señor" (Isaías 55:8).
Señor, no te puedo comprender. Me pregunto si has dado la espalda al mundo.
" . . .sentado está Dios en su santo trono" (Salmo 47:8) y ". . . domina con su poder para siempre. . ." (66:7).
Señor, sé que estás gobernando este mundo, pero ¿no te importa el dolor? ¿Te has olvidado de ser bueno?
Yo soy "bueno y perdonador, abundante en misericordia para con todos los que [me] invocan" (Salmo 86:5).
Sí, Señor, has sido bueno conmigo en incontables maneras, incluyendo cuando escuchas mis dudas y preguntas sobre Ti.
Puede que las respuestas que Dios nos da en su Palabra no alejen nuestra tristeza, pero siempre podemos descansar en la verdad de que Él es sabio, soberano y bueno. --AC
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|