Lectura: 2 Timoteo 1:1-7; 2:1-2
La Biblia En Un Año: Salmos 72-73, Romanos 9:1-15
Y lo que has oído de mí . . . eso encarga a hombres fieles. . . . --2 Timoteo 2:2.
Siempre que me encuentro con algún cristiano por primera vez me intereso en saber cómo llegó esa persona a confiar en Cristo como Salvador. Todo el mundo tiene una historia diferente que contar, pero todos testifican que han aprendido la verdad gracias a los esfuerzos de otros: sus padres, pastores, maestros de escuela dominical, líderes de clubes bíblicos, amigos, escritores. Alguien ha observado correctamente que el cuerpo de Cristo crece mediante "una cadena de maestros que no se rompe".
En el pasaje bíblico para hoy aprendemos que Timoteo se convirtió en creyente por medio de la influencia de su abuela Loida, su madre Eunice y la enseñanza de Pablo (2 Timoteo 1:5; 2:2). El apóstol dijo a Timoteo que formara parte de esa cadena y encargara esas verdades "a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros" (v.2).
Los "hombres fieles" en los que Pablo estaba pensando eran probablemente los ancianos de la iglesia. Sin embargo, estaba expresando un principio que aplica a todos los creyentes. Nosotros teníamos que recibir la verdad de alguien; ahora tenemos el generoso privilegio y la solemne obligación de transmitir esa verdad a otros.
Considérate como un eslabón en la cadena viva que se extiende desde la época en que Jesús vivió en la tierra hasta el presente. Debemos mantener fuerte esa cadena hablándoles a otros de Él para que el evangelio llegue a las generaciones futuras. --HVL
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