Nuestro Pan Diario

4 de agosto, 2004


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Mañana, mediodía y noche

Lectura: Salmo 55:16-23

La Biblia En Un Año: Salmos 66-67, Romanos 7

Tarde, mañana y mediodía me lamentaré y gemiré, y Él oirá mi voz. --Salmo 55:17.


En mayo de 2003, un potente terremoto afectó el norte de Argelia. Las imágenes noticiosas de la TV mostraban a personas perturbadas buscando sobrevivientes entre los escombros, mientras que otras visitaban aturdidamente los hospitales y las morgues para ver si sus seres queridos estaban vivos o muertos. Se veían familias enteras de pie llorando, gritando y pidiendo ayuda. Sus cargas de incertidumbre y aflicción se veían, se escuchaban y se sentían.

Si has sentido intensamente una pérdida, agradecerás las palabras de David en el Salmo 55, escritas durante una dolorosa época de su vida. Oprimido por los malvados, odiado por sus enemigos y traicionado por un amigo, David se refirió a la ansiedad y la angustia que amenazaban con anonadar su espíritu: "Terror y temblor me invaden, y horror me ha cubierto" (v.5).

Pero en vez de dar paso al temor, David derramó su corazón delante de Dios: "En cuanto a mí, a Dios invocaré, y el Señor me salvará. Tarde, mañana y mediodía me lamentaré y gemiré, y Él oirá mi voz" (vv.16-17).

La oración quita nuestra mirada de la tragedia personal y la pone sobre la compasión de Dios. Nos capacita para echar nuestras cargas sobre el Señor en lugar de quebrarnos bajo su peso. Cuando nuestro corazón está lleno de dolor, es bueno clamar a Dios en oración: mañana, mediodía y noche. --DMC

EN LA ORACIÓN, DIOS ESCUCHA MÁS QUE PALABRAS; ESCUCHA TU CORAZÓN.

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