Lectura: Mateo 6:19-24
La Biblia En Un Año: Job 32-33, Hechos 14
. . . las riquezas no son eternas. . . . -- Proverbios 27:24.
Del siglo XVI nos llega una historia de una penetrante conversación entre un joven ambicioso y un devoto cristiano llamado San Felipe Neri. El joven le dijo emocionado: "Mis padres finalmente han aceptado mi idea de estudiar leyes." Felipe le preguntó simplemente: "¿Y luego qué?"
Él contestó: "Luego me haré abogado." "¿Y luego qué?" -- prosiguió Felipe. "Luego ganaré mucho dinero, compraré una casa en el campo, tendré un carruaje y caballos, me casaré con una mujer hermosa, y tendré una vida deleitosa" -- contestó.
Felipe preguntó de nuevo: "¿Y luego? "Luego. . . " El joven comenzó a reflexionar por primera vez en la muerte y la eternidad. Se dio cuenta de que no había incluido a Dios en sus planes y que estaba construyendo una vida sobre valores temporales.
La moraleja de esta historia no es que las riquezas sean malas. Pero si se convierten en nuestra meta central, estamos ignorando la eternidad y confiando en el dinero, no en Dios. Jesús dijo que es imposible amar al dinero y a Dios (Mateo 6:24), y advirtió: "No os acumuléis tesoros en la tierra, . . . sino acumulaos tesoros en el cielo. . . " (vv.19-20).
Jóvenes y viejos por igual deben hacer planes importantes para su vida. Pero tengamos la eternidad en mente sometiendo esos planes siempre a esta prueba: "¿Y luego qué?" -- JY
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