Nuestro Pan Diario

24 de junio, 2004


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Nuestra hechura

Lectura: Hebreos 12:1-11

La Biblia En Un Año: Job 1-2, Hechos 7:22-43

Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. --Hebreos 12:6.


Cuando mi esposo era niño, su madre a veces lo regañaba y lo disciplinaba por desobedecerla. Durante uno de esos regaños, él le dijo implorando: "Tienes que ser buena con tu muchachito." Sus palabras conmovieron el tierno corazón de la madre. Pero puesto que lo amaba, continuó su disciplina y entrenamiento. Años después, cuando era misionero, Bill se sentía agradecido por el firme amor de su mamá, porque fue lo que lo hizo.

Dios también disciplina y entrena a sus hijos e hijas que yerran. Puede hacerlo directamente (1 Corintios 11:29-32), o puede permitir que las dificultades de la vida nos ablanden, nos moldeen y nos hagan más parecidos a Jesús. En Hebreos 12:6 se nos asegura que "el Señor al que ama disciplina". Sin embargo, el castigo de Dios no parece ser muy amoroso. A veces hasta pensamos que nos está arruinando. Pero la disciplina de Dios es exactamente lo que nos salva de la ruina de nuestros caminos egoístas y obstinados.

Aunque es improbable que disfrutemos la disciplina de Dios, se nos dice que nos entrena para vivir de manera correcta y santa (vv.7-11). En vez de resistir la corrección de Dios, podemos ceder a Él confiados en que su meta es nuestro crecimiento espiritual. Cualesquiera que sean nuestras circunstancias, Dios sabe la gravedad de nuestras dificultades y está obrando poderosamente tras bastidores para nuestro bien.

Su amor firme es nuestra hechura. --JEY

LA DISCIPLINA DE DIOS ESTÁ DISEÑADA PARA HACERNOS COMO SU HIJO.

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