Lectura: Lucas 6:46-49
La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 28-29, Juan 17
¿Y por qué me llamáis: "Señor, Señor", y no hacéis lo que yo digo? --Lucas 6:46.
Robert Ginnett, un investigador del Centro para el Liderazgo Creativo en Colorado Springs, ha descubierto que los valores que afirmamos tener no están tan estrechamente ligados a nuestra conducta real como nos gustaría creer.
Un ejecutivo de negocios, que dijo que su hija de cinco años era lo más importante en su vida, se dio cuenta de que por lo general él se iba al trabajo antes de que ella se levantara en la mañana, y a menudo regresaba después que la niña se había ido a la cama por la noche. Así que para pasar tiempo con ella, la llevó a trabajar con él un sábado. Después de echar un vistazo por la oficina, la niña preguntó: "Papi, ¿es aquí donde vives?" Puede que él haya admitido que su hija era importante, pero su conducta revelaba lo que en verdad valoraba.
En nuestra relación con Cristo, Él pide nuestra obediencia, no un sentimiento cálido ni una declaración o creencia. Jesús preguntó a los que le seguían: "¿Y por qué me llamáis: "Señor, Señor", y no hacéis lo que yo digo?" (Lucas 6:46). Jesús ilustró su argumento con la parábola de los edificadores sabios y necios (vv.47-49). El fundamento, sólido como una roca, de la casa del constructor sabio, ilustra el resultado de nuestra obediencia a Dios. Esto honra a Cristo y nos permite resistir las tormentas de la vida.
Lo que hacemos, más que lo que decimos, revela lo que verdaderamente valoramos más. --DCM
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