Lectura: Salmo 30
La Biblia En Un Año: 1 Crónicas 28--29, Juan 9:24-41
. . . Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre. -- Salmo 30:12.
Martín Lutero, el gran teólogo del siglo XVI, una vez pasó por una etapa de preocupación y desaliento. Un día, su esposa se vistió con ropas negras de luto.
"¿Quién murió?" --dijo Lutero.
"Dios" --dijo su esposa.
"¡Dios? --dijo Lutero con horror--. "¿Cómo puedes decir semejante cosa?"
Ella contestó: "Yo sólo digo lo que tú estás viviendo."
Lutero se dio cuenta de que en verdad estaba viviendo como si Dios ya no estuviera vivo y cuidándolos en amor. Cambió su perspectiva de lobreguez a gratitud.
De vez en cuando, nosotros también vivimos como si Dios estuviera muerto. Cuando estamos desalentados podemos recurrir a los Salmos. Algunos de los autores pasaron por épocas sombrías y estériles, pero tenían un hábito en común que les impedía amargarse: dar gracias a Dios. Por ejemplo, David escribió: "Tú has cambiado mi lamento en danza . . . Oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre" (Salmo 30:11-12).
Encarar toda situación con gratitud no es negar los problemas. Más bien nos ayuda a ver esas situaciones desde la perspectiva de Dios como oportunidades de descubrir su poder y su amor.
Cada vez que le expresas gratitud a Dios en una situación difícil estás declarando: "¡Dios está vivo!" --Joanie Yoder
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