Lectura: Hebreos 12:25-29
La Biblia En Un Año: 2 Reyes 19--21,Juan 4:1-30
. . . demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. --Hebreos 12:28-29.
El 5 de diciembre de 2002, el titular anunciaba:
Anillo de fuego rodea a Sydney
Una fuego se desató fuera de la ciudad australiana. Mucha gente temía que este fuego terminara siendo el peor de Sydney en varias décadas. Avivado por fuertes vientos, altas temperaturas y una baja humedad, el fuego traspasó carreteras y ríos, consumiendo casi todo lo que encontró a su paso.
Cuando pensamos en el poder destructor de esa clase de infierno comprendemos mejor las asombrosas palabras de Hebreos 12:29: "Nuestro Dios es fuego consumidor."
¿Por qué usó el autor de Hebreos una imagen tan gráfica para describir al Señor? En su carta estaba lidiando con asuntos espirituales de vida y muerte, lo que creían sus lectores y la realidad de su fe. La respuesta de ellos revelaría si estaban invirtiendo sus vidas en el reino que durará por siempre, o en aquel destinado a la destrucción.
Nosotros también necesitamos recordar que este mundo y todo lo que poseemos son sólo temporales. Si nuestra fe y esperanza están en Cristo, formamos parte de un reino que no se puede destruir (v.28). Sabiendo que nuestros días en la tierra están contados, y que "nuestro Dios es fuego consumidor", sirvámosle e invirtamos en cosas que sean imperecederas. --Albert Lee
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