Lectura: 1 Pedro 1:3-12
La Biblia En Un Año: 1 Reyes 1-2, Lucas 19:28-48
. . . Dios . . . nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo. . . . --1 Pedro 1:3.
Tal vez conozcas a alguien que no recibió la herencia que debía recibir de uno de sus padres debido a un testamento defectuoso. En un artículo titulado "El dinero y la ley", el abogado Jim Flynn dice que si quieres que tu patrimonio vaya a los beneficiarios que escogiste en vez de a miembros de la profesión legal, debes evitar los testamentos que uno mismo puede redactar. Esos documentos son por lo general legales, pero muchas veces no son muy claros y no toman en cuenta las situaciones imprevistas. Flynn aconseja tener un testamento formal para uno asegurarse de que sus deseos se cumplan.
Los testamentos hechos por el hombre pueden fallar, pero no hay lenguaje ambiguo en la herencia que Dios tiene reservada para nosotros. El apóstol Pedro afirmó que Dios "nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pedro 1:3-4).
No hay fluctuación en la economía que pueda reducir esta herencia. No está sujeta a revisión por parte de los tribunales, ni a debate por parte de familias en pleito. No hay sufrimiento ni pruebas que puedan disminuir o cambiar lo que Dios tiene reservado para nosotros. Nuestra herencia es cierta y eterna (Hebreos 9:15). Y siempre que vivamos para Él, se nos asegura que su voluntad para nuestra vida hoy es "buena, aceptable y perfecta" (Romanos 12:2). --David Mccasland
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