Lectura: Hebreos 12:1-11
La Biblia En Un Año: 2 Samuel 23-24, Lucas 19:1-27
Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo . . . da después fruto apacible de justicia. --Hebreos 12:11.
Hace años, yo era una cristiana sumamente ansiosa. Cuando empecé mi espiral emocional descendente, Dios no intervino, pues sabía que yo necesitaba llegar al final de mí misma. Cuando por fin toqué fondo, la "piedra" sobre la cual caí fue Jesucristo.
El Señor de inmediato comenzó a reedificarme, aplicando verdades de su Palabra para enseñarme confianza y fe. Poco a poco me cambió y me hizo la persona gozosa y dependiente de Dios que quería que yo fuera. Por medio de esa dolorosa pero beneficiosa experiencia, aprendí que cuando Dios nos disciplina, nuestra mayor ganancia no es lo que obtenemos, sino lo que llegamos a ser.
En Hebreos 12 leemos que nuestro Padre celestial nos ama demasiado como para dejarnos inmaduros. Igual que cualquier padre amoroso, Dios disciplina, corrige y capacita, a menudo por medio de situaciones difíciles. Dios usa nuestras luchas para ayudarnos a crecer y hacernos más santos (vv.10-11).
A mucha gente se la motiva a vivir para tener salud, riqueza y comodidades, y tratan de evitar el dolor a toda costa. Pero la vida abundante que Dios quiere para los suyos no está libre de problemas. El crecimiento y el cambio a menudo son perturbadores, pero vale la pena soportar el dolor a cambio de lo que ganamos. --Joanie Yoder
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|