Lectura: Salmo 104:24-30
La Biblia En Un Año: Levítico 13, Mateo 26:26-50
¡Cuán numerosas son tus obras, oh Señor! Con sabiduría las has hecho todas;. . . --Salmo 104:24.
Siempre que veo el mar (que no es tanto como quisiera), me quedo maravillado por su volumen, belleza y poder. Grandes barcos cargados de petróleo, alimentos o mercancías hacen largos recorridos por su vasta superficie. Los barcos de pesca, que trabajan cerca de la costa o a cientos de kilómetros mar afuera, recogen sus ricas provisiones: langosta y cangrejos, atún y pez espada. Debajo de su agitada superficie hay una mina de riquezas de todas clases, algunas aún sin descubrir.
El autor del Salmo 104, al contar las obras de Dios en un exaltado himno de alabanza, usó "el mar, grande y anchuroso" como ejemplo del poder creativo y la sabiduría de Dios (vv.24-25). El Señor gobierna el "hervidero innumerable de animales tanto pequeños como grandes" que habitan los mares (v.25). El salmista se refirió en términos poéticos al mar como el campo de juego del Leviatán, un monstruo marino gigante que Dios hizo "para jugar en él" (v.26).
El agitado mar, que sostiene la vida pero que también es peligroso, nos señala la grandeza de nuestro Dios. Él es imponente en sus obras, ilimitado en su provisión, y generoso en su concesión de toda clase de vida.
Señor, tus obras son en verdad magníficas. Cuando pienso en ellas me uno al salmista en alabanzas para Ti. --Dave Egner
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