Lectura: 2 Samuel 16:5-14
La Biblia En Un Año: Levítico 8-10, Mateo 25:31-46
Quizá el Señor mire mi aflicción y me devuelva bien. . . --2 Samuel 16:12.
En 2 Samuel 16:5-14 leemos que el rey David fue maldito por Simei. Esto sucedió mientras David estaba huyendo de su hijo Absalón, el cual quería matarlo.
A diferencia de David, nosotros muchas veces queremos acallar a nuestro críticos, insistir en la justicia y defendernos. Pero a medida que aumenta nuestro conocimiento del amor protector de Dios, nos preocupamos menos por lo que otros digan de nosotros y estamos más dispuestos a confiarnos a nuestro Padre. Igual que David podemos decir de los críticos: "Dejadle que maldiga" (2 Samuel 16:11). Esa es una sumisión humilde a la voluntad de Dios.
Puede que pidamos a nuestros oponentes que justifiquen sus acusaciones, o podríamos combatirlas con una firme negación. O, igual que David (v.12), podemos esperar pacientemente hasta que Dios nos reivindique.
Es bueno ver más allá de los que se oponen a nosotros y mirar a Aquel que nos ama con un amor infinito. Es bueno poder creer que todo lo que Dios permite es a la larga para nuestro bien, aunque estemos expuestos a las maldiciones de un Simei; para nuestro bien, aunque nuestro corazón esté destrozado y derramemos lágrimas amargas.
Tú estás en las manos de Dios, digan lo que digan los demás de ti. Él ha visto tu angustia, y con el tiempo, te compensará por la maldición que has recibido. Así que confía en Él y mora en su amor. --David Roper
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