Nuestro Pan Diario

3 de febrero, 2004


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Envejece con gracia

Lectura: Salmo 139:13-18

La Biblia En Un Año: Éxodo 31-33, Mateo 22:1-22

Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho. . . . --Salmo 139:14.


Mucha gente trata de revertir el proceso de envejecimiento. Los que tienen arrugas se hacen cirugía plástica facial, mientras que otros se ponen inyecciones para quitar las líneas faciales no deseadas. Detrás de esta tendencia actual está la teoría de que un rostro que envejece no es aceptable.

Pero no todo el mundo piensa igual. A una mujer anciana que fue entrevistada en la televisión le preguntaron: "¿A usted le gusta su cara?" Ella contestó con convicción: "¡Me encanta mi cara! Es la cara que Dios me dio y la acepto gozosamente."

En el Salmo 139, David expresó la convicción de que todo su ser estaba hecho por Dios, y por tanto era digno de ser aceptado. Él oró así: "Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho" (v.14). También creía que Dios había diseñado todos los días de su vida (v.16).

En vez de pelear una batalla que vamos a perder contra nuestra apariencia juvenil que va desapareciendo, debemos concentrarnos en cultivar cualidades internas que duren para siempre. Un atributo clave es una vida de fe en Dios, el cual asegura a su pueblo: "Aun hasta vuestra vejez . . . y hasta vuestros años avanzados, yo os sostendré" (Isaías 46:4).

Myron Taylor escribió: "El tiempo puede arrugar la piel, pero la preocupación, el odio y la pérdida de ideales arrugan el alma." A medida que aceptemos con gracia el paso de los años, Dios suavizará las arrugas de nuestras almas. --Joanie Yoder

CUANDO DEJES QUE EL AMOR DE DIOS LLENE TU CORAZÓN SE VERÁ EN TU ROSTRO.

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