Lectura: Gálatas 3:22-4:7
La Biblia En Un Año: Éxodo 23-24, Mateo 20:1-16
Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley. --Gálatas 4:4.
A los miembros de la Asociación de Administración del Cambio raras veces se les pide trabajar para compañías exitosas. A estos expertos profesionales los llaman más bien las empresas que tienen problemas para que las ayuden a recuperarse.
En toda la sociedad existe la misma necesidad de que ocurra un cambio dramático. La gente que puede revertir la espiral descendente en la vida de una persona, una relación o un equipo está en demanda constante.
Pero, ¿qué se puede decir de cambiar el mundo? Mucha gente diría que sólo Dios puede hacer eso. Y para eso exactamente fue que Dios envió a su Hijo. La Biblia describe la espiral descendente de la humanidad diciendo que el mundo entero era prisionero del pecado y estaba «bajo servidumbre» (Gálatas 3:22; 4:3).
Jesús vino a esa situación irremediable «a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos» (4:5). El cambio personal para nosotros empieza cuando aceptamos la oferta de Dios de la vida eterna en Cristo y recibimos Su Espíritu en nuestros corazones (v.6). En vez de recibir sencillamente un nuevo conjunto de reglas y de salir por nuestra cuenta, somos adoptamos en la familia de Dios.
Jesucristo es el máximo experto en cambios. Se especializa en casos imposibles. ¿Lo vas a invitar a tu vida hoy? --David McCasland
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