| Una predicción
Una de las predicciones más asombrosas que
hay en la Biblia se hizo en medio de un desastre nacional. El orgullo
de Israel había sido quebrantado. Justo después de una
derrota militar, algunas de las personas más religiosas del mundo
se preguntaban si Dios los había abandonado. Muchos de los mejores
y más brillantes jóvenes de Israel habían sido exiliados
a Babilonia, una región que hoy se conoce como la nación
de Irak.
Uno de esos jóvenes era un exiliado llamado Daniel. En las oscuras
sombras de Babilonia, él se ganó la reputación de
interpretar sueños y predecir el futuro.
Hoy miramos a Daniel retrospectivamente como un importante profeta judío
que no sólo ahondó en la espera de un Mesías venidero,
sino que también predijo cuándo vendría este Mesías.
Esta predicción es tan estimulante que muchos eruditos han intentado
argumentar que la profecía más controvertida debe haberse
escrito después
de los hechos.
Sin embargo, en 1948 se encontraron antiguas copias del libro de Daniel
en los rollos del mar Muerto. Los eruditos tuvieron que admitir que las
predicciones de Daniel fueron escritas a más tardar en el siglo
II a.C. Esa conclusión coloca las profecías mucho antes
de los acontecimientos que se predijeron.
Entonces, ¿qué fue lo que Daniel previó? Daniel
dijo que el tan esperado Mesías vendría antes de la destrucción
de un templo reconstruido. Todavía más específicamente,
el profeta dijo que el Mesías vendría después de
un período de 69 «semanas». Ese es el tipo de profecía
que merece cobertura de primera plana en todos los periódicos
del mundo.
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¿Cuál es el trasfondo de esta profecía?
Setenta semanas de historia. Mientras se encontraba en el exilio, Daniel
se enteró de por qué su nación había sido
derrotada en las invasiones babilonias de los años 605 y 586
a.C. Al estudiar al profeta Jeremías (Jeremías 25:11;
Daniel
9:2), descubrió que su pueblo estaba soportando 70 años
de exilio por causa de 490 años de negligencia espiritual. Durante
ese tiempo el pueblo demostró su falta de interés en
Dios al no dar a sus campos 70 descansos sabáticos cada séptimo
año.
Setenta semanas de futuro. Cuando Daniel miró retrospectivamente
a 490 años de idolatría espiritual e infidelidad se enteró de
que su generación se encontraba en un punto crucial en la historia.
Según el capítulo 9 de su profecía, el ángel
Gabriel se le apareció y le reveló que pasaría otro
período de «setenta semanas» antes de que el Mesías
apareciera para traer la paz que ellos habían estado esperando
(Daniel
9:24-27; Isaías 2:1-4; Génesis 12:1-3).
La predicción fue mesiánica en su alcance. Algunos escritores
judíos insisten en que el Mesías previsto en la visión
de Daniel era Ciro, el rey persa, quien conquistó a Babilonia
y luego dio al pueblo judío permiso para regresar a su tierra.
Señalan al profeta Isaías, el cual cita a Dios refiriéndose
a Ciro como a «su ungido» (literalmente, «su mesías»)
en Isaías 45:1.
Ciro fue el siervo escogido de Dios para regresar a Israel a su tierra.
Sin embargo, Ciro no encaja con el resto de la descripción (véase
Daniel
9:24). El Mesías de Daniel había de venir 69 «semanas» después
del «edicto de regreso». Entonces, este Mesías había
de ser «cortado», como si se tratara de una derrota, antes
de
la muy esperada paz de una era mesiánica (v.24).
La predicción dice cuándo vendría el Mesías.
Al mirar atrás, la predicción de Daniel fue que el Mesías
vendría 69 semanas (69X7=483) después de «la salida
de la orden para restaurar y reconstruir a Jerusalén» (Daniel
9:25). ¿Cuándo se dio esa orden? Existen tres posibilidades.
La Biblia menciona tres edictos de dos reyes persas que dieron al pueblo
judío el derecho de regresar a su tierra. En el año 538
a.C., Ciro emitió un decreto permitiendo al pueblo judío
comenzar a reedificar su templo. Artajerjes emitió posteriormente
dos decretos más. El primero fue en el año 458 a.C, y también
autorizaba la reconstrucción del templo. El segundo fue en el
año 444 a.C., y claramente permitía la restauración
tanto del templo como de la ciudad de Jerusalén.
Para ver el asombroso significado de esta profecía, mire lo que
sucede si probamos la posibilidad de que Daniel estuviera previendo 483
(69X7) años en vez de 483 días o meses. Si comenzamos en
el año 538 a.C. y seguimos la predicción de Daniel de las
69 semanas, llegamos alrededor del año 55 a.C. Si comenzamos en
el año 458 a.C. llegamos alrededor del 25 d.C. Y si comenzamos
en el año 444 a.C. y avanzamos 483 años, llegamos alrededor
del 38 d.C. (Véase el librito de la Serie Tiempo de Buscar titulado
Los documentos de Daniel para obtener un cálculo más detallado.)
Lo que para mí es muy contundente es que si agregamos 483 años
a cualquiera de estas fechas de inicio llegamos a un marco de tiempo
cercano, pero anterior, a la destrucción de Jerusalén en
el año 70 d.C. Si Daniel estaba prediciendo 483 períodos
de tiempo mayores
que años, el resultado iría más allá de la
destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C.
La predicción dice que el Mesías seria «cortado».
Aunque Jesús de Nazaret vivió dentro del marco de tiempo
que Daniel parece anticipar, muchos judíos insisten en que Jesús
no pudo haber sido el verdadero Mesías porque no trajo el esperado
reino de Dios. No obstante, Daniel, junto con otros profetas judíos,
indica que el Mesías de Israel sería «cortado» (es
decir, muerto) en
una aparente derrota antes de reinar como Rey de reyes (Daniel
9:26;
Isaías 53:1-8,10-12; Zacarías 12:10; 14:3-9).
La profecía muestra que el «ungido» sería «cortado» después
de la «semana» 69 y antes del inicio de la 70 (Daniel
9:26-27).
¿
Se da cuenta de lo que esto implica? Daniel nos dio no sólo un
marco de tiempo para cuando el Mesías había de venir, sino
que también nos dijo que este «ungido» sería
rechazado antes de traer la paz de su reino a la tierra.
¿Quién podría ser este Mesías?
¿
Quién, dentro del marco de tiempo de Daniel, podía calificar
como el Mesías «cortado»? Y si el Jesús crucificado
y resucitado es el único que califica, ¿quién puede
darse el lujo de ignorarlo? Si solo Cristo es el Salvador y Rey prometido
de Dios, ¿adónde, sino a Él, podemos acudir para
encontrar perdón e inmortalidad?
Si Él vino la primera vez, como se predijo, tenemos todas las
razones del mundo para escuchar su promesa de regresar en un momento
que sólo Dios sabe. Nuestro Señor dice: «Por eso
también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre
vendrá cuando menos lo esperen» (Mateo
24:44).
Y por eso oramos: Padre celestial,
muchas veces nos confundimos por los problemas que Tú permites
en nuestra vida. Ayúdanos a depender de lo que sólo Tú puedes
ver en esta patente oscuridad. Queremos resistir al maligno que te aborrece.
Por favor, enséñanos a inclinarnos delante de Ti como tu
siervo Job, reconociendo la abrumadora verdad de que tu autoridad, poder
y sabiduría son ilimitados.
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